Nuestra Señora de
la Lágrimas

Esta advocación, poco
conocida, no alude a una aparición de la Virgen, sino a un fenómeno
prodigioso que tuvo lugar el 29 de agosto de 1953 en la casa de un obrero en
Siracusa (Sicilia). Durante cuatro días un cuadro de yeso con la imagen del
Corazón Inmaculado de María derramó lágrimas humanas tal y como pudo
constatar una comisión de médicos el 1 de septiembre del mismo año quien
llevó a cabo los análisis sobre su composición. La autenticidad de este
fenómeno fue declarada el 12 de diciembre de ese mismo año por por los
obispos de Sicilia reunidos en conferencia episcopal. Para comprender el
significado de este fenómeno se recomienda leer la catequesis
que pronunció Juan Pablo II sobre la Virgen de las Lagrimas.
ORACIONES PARA
IMPLORAR
SUS FAVORES
I
Conmovido con el prodigio
del derramamiento de tus lágrimas, oh misericordiosísima Virgen de
Siracusa vengo hoy a postrarme a tus pies, y animado con una sencilla
confianza por tantas gracias como has ido concediendo, vengo a ti, oh Madre
de clemencia y de piedad, para abrirte mi corazón, para arrojar en tu dulce
corazón de Madre todas mis penas, para unir mis lágrimas a las tuyas: las
lágrimas del dolor por mis pecados y las lágrimas de los dolores que me
afligen.
Míralas, oh Madre querida,
con rostro benigno y con ojos de misericordia, y por el amor que tienes a
Jesús dígnate consolarme y escucharme.
Por tus santas e inocentes
lágrimas dígnate impetrarme de tu divino Hijo el perdón de mis pecados,
una fe viva y ardiente, y la gracia que ahora, te pido...
Oh Madre mía, y esperanza
mía, en tu Corazón inmaculado y dolorido pongo toda mi confianza.
Corazón Inmaculado y
dolorido de María, ten compasión de mi.
Rezar la Salve.
II
Oh Madre de Jesús y Madre
nuestra llena de piedad, cuántas lágrimas derramaste en el curso de tu
vida.
Tu que eres madre,
comprendes perfectamente la angustia de mi corazón que aunque me sienta
indigno de tu misericordia me impele a recurrir a tu corazón de madre con
confianza de hijo.
Tu corazón siempre rico en
misericordia nos ha abierto una nueva fuente de gracias en estos tiempos de
tantas miserias.
De lo profundo de mi bajeza
elevo a ti mi voz, oh Madre bondadosa, a ti recurro, Madre llena de piedad,
e imploro el bálsamo consolador de tus lágrimas y de tus gracias sobre mi
corazón abrumado por el dolor.
Tu llanto materno me da la
esperanza de que me has de escuchar benignamente.
Oh Corazón acongojado de
María, obténme de Jesús aquella fortaleza con que soportaste las grandes
penas de tu vida a fin de que cumpla siempre, con resignación cristiana y
aun en medio del dolor, la voluntad divina.
Obténme, oh dulce Madre,
que crezca mi esperanza, y si es conforme a la voluntad divina, obténme
también, por tus lágrimas inmaculadas, la gracia que con tanta fe y viva
esperanza te pido ahora....
Oh Virgen de las Lágrimas,
vida, dulzura y esperanza mía, en ti pongo hoy y para siempre toda mi
confianza.
Corazón inmaculado y
dolorido de María, ten compasión de mi.
Rezar la Salve.
III
Oh Mediadora de todas las
gracias, Salud de los enfermos, consoladora de los afligidos, dulce y triste
Virgen de las Lágrimas, no abandones a tu hijo en su dolor, sino como Madre
llena de benignidad dígnate venir solícitamente a mi encuentro. Ayúdame,
asísteme; recibe los gemidos de mi corazón y enjuaga piadosamente las lágrimas
que riegan mi rostro.
Por las lágrimas de
compasión con que al pie de la cruz acogiste en tu seno maternal a tu Hijo
muerto recíbeme también a mi pobre hijo tuyo, y obténme con la gracia
divina un aumento de amor a Dios y a mis hermanos que son también hijos
tuyos.
Por tus preciosas lágrimas,
obténme también, oh amabilísima Virgen de las Lágrimas, la gracia que
ardientemente deseo y que ahora pido confiadamente con amorosa
insistencia…
Oh Virgen de Siracusa,
madre de amor y de dolor, a tu Corazón Inmaculado y dolorido consagro mi
pobre corazón; recíbelo, guárdalo. sálvalo con tu amor santo y que jamás
falla.
Corazón inmaculado y
dolorido de María, ten compasión de mi.
Rezar la Salve.
A NUESTRA SEÑORA
DE LAS LAGRIMAS
Virgen de las Lágrimas, te
vengo a saludar con palabras sencillas:
Haz que hoy sea el día más feliz de mi vida.
Me siento feliz. Me siento
bien, no solo de salud corporal, sino sobre todo de salud espiritual.
Las pequeñas molestias y
dificultades de cada día las que vendrán a visitarme hoy las acepto no
solo con resignación sino con alegría. Se que Dios me las envía
precisamente porque me quiere.
Que bien lo dice el refrán:
"Quien bien te quiere te hará llorar."
Todo esto lo ofrezco por tu
mediación al Sagrado Corazón de Jesús con todos mis pensamientos,
palabras y obras de este día.
Y ahora, quisiera hacerte
una petición... (pídase lo que se desea conseguir).
Virgen de las Lágrimas, se
que con tus lágrimas podré conseguir de Jesús lo que pido si él ve que
ha de ser para mi bien.
Durante el día de hoy me
acordaré de Jesús y de ti como os acordáis vosotros de mí, pobre
pecador.
Virgen de las lágrimas,
bendíceme en este día.
AMEN
SÚPLICA A LA
VIRGEN DE LAS LÁGRIMAS
Virgen de las Lágrimas,
socórrenos: con la luz que irradia de tu Bondad, con el consuelo que brota
de tu Corazón, con la paz, tú que eres reina de la paz.
Con toda confianza, te
presentamos nuestra súplica: aquí están nuestras penas para que nos
consueles, nuestros cuerpos para que los sanes, nuestros corazones, para que
los llenes de contrición y caridad, nuestras almas, para que obtengas su
salvación.
Recuerda, o Corazón
doloroso e inmaculado que ante tus Santas Lágrimas, Jesús no te negó
nunca nada. Dígnate pues, Madre Santa, a unir nuestras lágrimas a las
Tuyas, para que tu divino Hijo nos conceda la gracia... (hágase aquí la
petición) que con tanto ardor te imploramos.
¡Madre amantísima, de las
Lágrimas y de la Misericordia, ten piedad de nosotros!
Publicado originalmente en Devocionario.com
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